Victor's profileDesde un décimo piso...PhotosBlogLists Tools Help

Blog


    10/11/2009

    Se acaba desenfocados

    ¿Cómo nos afectan las personas que conocemos, las decisiones que tomamos, los lugares en los que estamos? ¿Cómo se va desarrollando nuestra vida según estos parámetros? La interrelación entre sucesos aparentemente inconexos muchas veces es sorprendente.
     
    ¿A qué voy? A que en este momento de la vida (desde una perspectiva de lo que hago) me defino como un ingeniero al que le gusta escribir. Y esto porque en los últimos seis años he tenido distintos espacios en los que escribir. Y esos espacios, todos, han partido de un mismo origen: la lista de cómics en que participaba Rolando. Así es: los distintos e-zines o sitios web, la publicación en CeroUno el año pasado, e incluso ahora la posibilidad de publicar el libro que escribí, todo eso, ha sido a través de amigos que he hecho en comics_cl. Quién más, quién menos, en ese grupo humano virtual he encontrado más que personas con las que compartir una afición. He encontrado amigos, espacio, motivación para desarrollar una veta que estuvo largo tiempo dormida.
     
    ¿Por qué hago este análisis aquí y ahora? Porque -tristemente- uno de los e-zines a los que llegué desde comics_cl, el ñoñolog desenfocados.cl, cierra sus puertas. Mi buen amigo Lecaros baja la cortina en su encarnación actual. No más artículos. Lo que ya está arriba se quedará un tiempo, pero más pronto que tarde desaparecerá.
     
    Atrás quedan casi cinco años en los que escribí de ñoñerías varias: el renacimiento de Green Lantern, los New X-Men de Morrison, Superman Returns, la película Hollywoodland, el último libro de Harry Potter, Planet Hulk, World War Hulk, y un par de cosas más, incluída mi reseña a la peor película de la historia, Blonde Ambition. Entremedio, migraciones de plataforma, borrado masivo de artículos, y la siempre presente edición de Lecaros, abierto a recibir mis colaboraciones en todo momento y lugar.
     
    Quizás desenfocados nunca fue un sitio muy grande, popular o visitado. Pero fue un sitio con onda, donde las ñoñerías se llevaban con orgullo. Es triste, aunque entendible, que estas ventanas se cierren. Pero así es el mundo, sobre todo en el rápido negocio del internecs, donde estas quijotadas autosustentadas, que en muchas ocasiones no generan ingresos, no se pueden mantener para siempre.
     
    La vida ha sorprendido gratamente a mi yo escritor. Desde la primera columna que envié a puertocero en el 2003, hasta ahora, debo haber escrito sobre un cuarto de millón de palabras en notas varias y en mi libro (tengo pendiente hacer los números totales). He descubierto que hay gente que sigue este blog, que ya pasó las 12.000 visitas. Me han publicado tres veces en un medio impreso. Me han llegado correos de amigos a los que les llegó un correo apuntando a algún artículo que escribí. Me atreví a mandar cuentos al Santiago en 100 palabras. Un par de amigos me ha dado las gracias y se han emocionado leyendo alguna tontera que posteé en alguna parte. Y tengo terminado un libro que, quizás, se publique y venda. Todo eso, todas las alegrías que me ha dado esto de escribir, no habrían sido posibles de no existir tipos como mis amigos Orpheus (que regentaba puertocero) y Lecaros.
     
    Quién sabe qué nos depare el destino, o en qué vuelta del camino nos volvamos a encontrar. Pero independientemente de cómo o cuándo sea, será con la alegría de reencontrarse con alguien con quien se compartió algo bueno. Con alguien a quien conocí inicialmente de la manera más improbable. Porque, como decía al principio, los recovecos de la vida y los compañeros de ruta están donde uno menos los espera. Como sea, y hasta entonces, gracias, Lecaros. Fue un gusto colaborar con desenfocados. Me quedo con el mejor de los recuerdos del segundo sitio que me acogió, que me dió un espacio, que me permitió -si se quiere- alzar vuelo.
     
    8/16/2009

    Se acaba geocities...

    Uno de los problemas que presenta internet -al menos para mí- es la rapidez con la que evoluciona. Para peor, yo no llevo ningún registro de los cambios que tiene ni de cuándo acontecen. Como sea, recuerdo algunos hitos de mi historia personal con la red, desde lo más reciente a lo más antiguo:
    • Mi facebook lo abrí aproximadamente en mayo del 2008.
    • Comencé a colaborar con frecuencia semanal en dailyplanet.cl en septiembre del 2007.
    • Este espacio en live.com lo habilité a comienzos del 2005.
    • Me convertí en participante oficial del desaparecido puertocero.cl en septiembre del 2003.
    • De ahí para atrás, todo está medio nebuloso. ¿Cuándo empecé a usar messenger? Me suena por ahí por el 2000/2001, pero no estoy 100% seguro. Pero si recuerdo que antes de messenger, usé el equivalente de yahoo un tiempo.
    • Antes de eso, por ahí por 1998, "hice" mi primer sitio en la red, en geocities.com.
    • Por ahí por 1997/98 hice mis primeros pedidos a Amazon.com
    • Aún antes (pero no recuerdo el año exacto) creé mis cuentas hotmail y yahoo.
    • En 1995 encargué mis primeros CDs a musicspot.com (entre ellos, la caja de la trilogía de Star Wars).
    • En ese entonces, el único browser era Netscape, y todo era muy, muy primitivo.
    ¿A qué va toda esta retrospectiva? A que hace unas cuantas semanas me llegó un correo de yahoo, avisándome que geocities.com se cierra en fecha próxima.
     
    ¿De qué iba geocities? Muy simple: un espacio gratuito en la red para que hicieras lo que quisieras con él. Cosa que hoy no tiene ninguna gracia pero, cuando sus creadores lo implementaron en 1995, era la gran novedad. Organizado por "ciudades", cada quién ponía su sitio según el tema central del mismo. A mediados de 1997, geocities era el quinto sitio más popular de la red, y se empinaba por el millón de usuarios publicados. En 1998 la propiedad de geocities se abrió a la bolsa, con la acción a 17 dólares, para rápidamente superar los 100 dólares por acción. A comienzos de 1999, Yahoo! compró geocities por la friolera de 3.570 millones de dólares.
     
    Hasta ahí, una historia espectacular. Pero luego vendría la implosión de las .com, con lo que el escenario de estos negocios en línea cambiaría radicalmente. Por otro lado, cada vez se hacía más barato tener un espacio propio en la red, ya fuera para hacer negocios o solamente para tontear. Adicionalmente, nuevos modos de comunicación como los blogs, fotologs, y el mismo facebook, fueron mermando a fuerza de geocities y el interés del público.
     
    Así las cosas, geocities se despedirá en octubre de este año.
     
    ¿Alguien se atreve a elucubrar en cuántos años más estaremos conversando del cierre de facebook?
    10/28/2008

    Sinclair

    Otro artículo huérfano de la CeroUno. El último que quedó.

    Sinclair: un apellido... que computaba.

    Para una gran mayoría de los mortales que pululan por nuestra larga y angosta faja de tierra, la palabra Sinclair no evoca nada.

     

    Para los cinéfilos, trae a la mente el nombre del escritor norteamericano Upton Sinclair (1878-1968), cuya novela Oil! fue exitosamente adaptada al cine el año pasado con el título There Will Be Blood (traducida como Petróleo Sangriento), ganando premios de la Academia y todo.

     

    Y para un pequeño grupo de personas, que hoy rondan entre los treinta y cinco y los cuarenta años y se reconocen como computines –y que probablemente forman parte de la fan-base de CeroUno-, Sinclair es sinónimo de una sola cosa: computadores. Y no computadores cualquiera. Sinclair es sinónimo de los primeros computadores que hubo en las casas de Chile. ¿No me creen? Entonces los invito a revisar su historia. La historia de los computadores Sinclair.

     

    Sinclair_ZX81

    10: 1982/1983

                   

    Pasados los embates más duros de la recesión de 1982, y con el dólar disparado a precios nunca vistos, los computadores estaban encerrados en las empresas y en las universidades. Aún eran máquinas del tamaño de un refrigerador (de los grandes), no estaban interconectados, y sus prestaciones eran inferiores a las de cualquier PDA. El PC recién daba sus primeros pasos, a precios inaccesibles para cualquier mortal. Así las cosas, la aparición de un primer computador para consumo doméstico-infanto-juvenil fue una verdadera revolución. ¿Su nombre? Sinclair ZX81.

     

    Este aparatito de origen inglés, de escasos veinte centímetros de ancho por veinte de largo y no más de tres de profundidad, se convirtió en el negro objeto del deseo tecnológico de unos cuantos (lo mismo que pasaría veinte años después con la PS2). Bastaba conectarlo a un enchufe y al televisor para creerse uno de los protagonistas de La Pandilla Computarizada (programa de TV gringo que daban en la época, que afortunadamente duró solo una temporada).

     

    Conteniendo en sus entrañas un procesador Nec Z80 que corría a 3.25 MHz, el ZX81 ofrecía 8 kilobytes (Kb)  de ROM y 1 Kb de RAM (si: 1024 caracteres. Esa era TODA la memoria accesible por el usuario), y una maravillosa resolución de 64x48 en blanco y negro. No generaba sonidos, y las teclas eran de membrana. Los programas se escribían ingresando línea de código por línea de código a través de una línea de comandos, y desde ahí se ejecutaban (o se revisaban de nuevo línea por línea hasta encontrar el error). El sistema operativo, como tal, prácticamente no existía. Solo un par de comandos. Y listo.

     

    Pese a lo limitado de sus capacidades técnicas, este aparatito traía de serie un primitivo intérprete BASIC (Sinclair BASIC) con el cual se podían escribir programas (el cual, convenientemente, tenía una palabra clave BASIC asociada a cada tecla: así, al apretar SHIFT+P, en pantalla aparecía PRINT), y tenía disponibles varios periféricos que lo hacían aún más interesante.

     

    El primer periférico era una expansión de memoria de 16 Kb (luego habrían expansiones de 32 y hasta 64 Kb), que se conectaba directamente en la parte trasera del computador. El mecanismo de conexión no era muy firme, por lo que no era infrecuente que la memoria se desconectara y todo el trabajo realizado se perdiera. También había una impresora de chispas (que quemaba el papel para imprimir). Y se podía conectar a cualquier cassettera para grabar los programas en una cinta común y corriente. O para cargar programas desde cintas (se vendían programas para Sinclair, en cassette… ¡en serio!).

     

    Con sus virtudes y defectos, este computador fue un éxito tecnológico y comercial, vendiendo más de un millón y medio de unidades sólo en Inglaterra. Su fabricación fue licenciada a distintos productores a lo largo y ancho del orbe. En los USA, Timex los comercializaba con la marca Timex-Sinclair, bajo el nombre TS1000 (que traía el doble de RAM que el original: 2 Kb). También hubo clones brasileños y argentinos.

     

    ts1500

    20: 1983/1984

     

    Mientras Sinclair trabajaba afanosamente para entregar al mundo su nueva creación, Timex-Sinclair liberó al mercado un modelo a mitad de camino entre ambos: el TS1500.

     

    Físicamente más grande que su antecesor, de color gris, y con teclas de goma, el TS1500 tenía las mismas características del ZX81, pero traía 16 Kb de RAM de fábrica. Conservaba el puerto de expansión atrás, por lo que la memoria se le podía aumentar considerablemente.

                                          

    Si bien el TS1500 fue un avance, no llegó a convertirse en un éxito de ventas. ¿La razón? El color. Aún era un minicomputador en blanco y negro, mientras que Sinclair ya tenía lista su nueva criatura: el ZX Spectrum.

     
    zxspectrum_48k

    30: 1984/1985

     

    Si bien liberada al mercado anglo en 1982, la nueva bestia negra de Sinclair no apareció por estos pagos sino hasta bien entrado 1984.

     

    El ZX Spectrum dejaba en claro desde su nombre y diseño externo que el blanco y negro había quedado atrás. Se venía la era del color. De apenas 23 centímetros de ancho por 14 de profundidad y 3 de alto, en menos de medio kilo era el minicomputador soñado por todos.

     

    Mejorado con una CPU Zilog Z80 A corriendo a 3.5 MHz, el Spectrum traía 16 Kb de ROM y 16 (o 48, dependiendo del modelo) Kb de RAM. La resolución en pantalla se había aumentado hasta 256x192, con 15 colores. Altísima definición, si se comparaba con el ZX81. También incluía un generador de sonido (de un canal), y teclas de goma con la misma lógica de una palabra clave por tecla.

    También ofrecía nuevos periféricos (además de la impresora, la expansión de RAM y la conectividad a cualquier cassettera), siendo el más destacado la ZX Interface 1: una suerte de primitiva docking station que incluía otros 8 Kb de ROM, un puerto serial (a través del cual se podía conectar a impresoras de verdad), una conexión para LAN, y un conector para un ZX Microdrive (un dispositivo de almacenamiento en cinta, más rápido que la cassettera). Además de Sinclair, otros fabricantes produjeron otros periféricos: joystick, sintetizadores de voz, y hasta una batería electrónica.

     

    Pero como bien sabemos, el hardware no lo es todo. Sólo es el cuerpo de la máquina. También se necesita un alma. O, en lenguaje más técnico, software. Y, en este caso, la biblioteca de software del Sinclair ZX Spectrum se empinó por encima de los diez mil títulos. Pese a lo poco avanzado de sus características, se desarrollaron muchísimos juegos para él. Y también bases de datos, procesadores de texto, planillas de cálculo, y herramientas gráficas. Todo para correr en menos de 16 kb de memoria. Y todo distribuido en las económicas (y fácilmente pirateables) cintas de cassette.

     

    40: Impacto

     

    El éxito local de los Sinclair ZX quedó enteramente demostrado cuando la primera revista de informática editada en Chile, Microbyte, comenzó a publicar en sus páginas centrales código fuente para que los usuarios introdujeran manualmente en sus equipos.

     

    En España había revistas dedicadas exclusivamente a este mundillo: ZX y Microhobby, las que eran perseguidas por los fanáticos Sinclair locales a través de liquidadoras y revendedoras de revistas. En ellas se encontraban, además de nuevos códigos para programar, reseñas de juegos, de periféricos, e información de los nuevos modelos con los que Sinclair pensaba seguirnos sorprendiendo.

     

    Además de las revistas, había programas de radio dedicados al novedoso arte de la computación, los que –además de contar las novedades de la tecnología- empleaban parte de su tiempo para transmitir programas que eran grabados por los usuarios en sus radio-cassettes y luego cargados dentro del computador (y todo eso, veinte años antes de la wi-fi).

     

     

    50: Evolución y Caída

     

    El sucesor de la franquicia sería el ZX Spectrum+ (que nunca llegó al mercado local): con teclas de verdad y un tamaño más grande, ya se parecía a los computadores tal y como todos los conocemos.

     

    El siguiente paso sería en otro idioma. Motivado por el éxito de los ZX en España (y empujado por una ley ibérica que gravaba con impuestos adicionales aquellos computadores que tuvieran hasta 64 Kb y teclado en inglés), Sinclair se alió con Investrónica para producir el ZX Spectrum 128. Con 128 Kb de RAM, un chip generador de audio de tres canales y compatibilidad MIDI, el 128 sería el último paso de la evolución Sinclair. La manipulación del sonido fue incorporada dentro del Sinclair BASIC, con nuevos comandos como PLAY.

     

    Estos modelos tuvieron un notable éxito en la madre patria. Acá, ni siquiera presentaron batalla ante el nuevo actor del mercado local: Atari, que dominaría la escena sin contrapeso durante largos años, con sus XL600 y XL800. Pero estos dos son materia para otro artículo.

     
    sinclair

    El nombre detrás de la marca: Sir Clive Sinclair

     

    Nacido a mediados de 1940, este inventor (e inversionista) inglés tuvo varios éxitos a lo largo de su carrera, todos relacionados con el campo de la electrónica.

     

    A comienzos de los 60, fundó Sinclair Radionics Ltd., compañía que se ganó un buen nombre dentro del Reino Unido gracias a su diseño, calidad, e ideas innovadoras.

     

    En 1973 comenzó otra compañía, que tuvo varios nombres, y desde la cual inició su proyecto para un computador personal. En 1981 el nombre de la firma cambió al definitivo Sinclair Research Ltd., desde donde entregó al mundo sus hijos más reconocidos: el ZX81 y el ZX Spectrum.

    Tan fuerte fue el impacto de sus mini-computadores al interior de su pais (y del mundo), que en 1983 fue nombrado caballero, y desde entonces su nombre va con el “Sir” por delante.

     

    En 1986, Sinclair vendió la marca a otra compañía inglesa, Amstrad, reduciendo la compañía a su área de investigación y desarrollo.

    En la actualidad, Sir Clive se dedica al poker, no usa la Internet, y su inventiva está orientada al transporte personal: su ultima creación es la A-bike, una bicicleta plegable que pesa menos de seis kilos.